La crisis del COVID ha vuelto a poner en primer plano la jornada de 4 días. Los gobiernos quieren hacer de esta forma de trabajo un arma anti-crisis para impulsar la economía (Nueva Zelanda), reducir el desempleo y mejorar el rendimiento de los empleados (España). 

El gobierno español propuso al principio de 2021 un plan piloto de 3 años para implementarla. Algunas empresas, de tamaño y sectores distintos, ya piensan en participar en este plan para ganar en eficacia y productividad, y de paso satisfacer a los empleados que buscan conciliar mejor su vida laboral con su vida profesional.

Todas estas promesas son atractivas, pero ¿cómo se traducen en la práctica?

Índice
En la práctica, la forma de implementar la jornada de 4 días depende del objetivo de la empresa

Luchar contra el desempleo
Aumentar la capacidad de producción
Atraer y retener el talento

Ya aparecen límites al plan piloto del gobierno para reducir la jornada laboral 

En la práctica, la forma de implementar la jornada de 4 días depende del objetivo de la empresa

Luchar contra el desempleo

La empresa reduce la jornada de trabajo de cada empleado para ajustar los costes y no llegar a tener que despedir a su personal: la empresa reduce proporcionalmente el sueldo de sus empleados (lo que equivale a trabajar a tiempo parcial).

Es lo que eligió probar la empresa Telefónica durante 3 meses, la cual tiene últimamente a muchos empleados en ERE. Si funciona, podría aplicar la jornada de 4 días a una buena parte de su plantilla y ahorrar mucho dinero, ya que podría ser mucho más beneficioso tener a sus empleados trabajando, en lugar de en casa cobrando el 70% de su sueldo sin hacer nada.

Aumentar la capacidad de producción

La empresa Software DelSol implementó el año pasado la jornada de 4 días y sin reducir los sueldos. Después de 1 año de prueba, Ana Arroyo, responsable del Departamento de Recursos Humanos, declaró que gracias a esta medida se redujo el absentismo de 4,62 a 3,35 y han crecido 5 puntos por encima de la facturación prevista. Además, les permitió aumentar la productividad y retener a sus talentos, hoy en día más comprometidos con la empresa. 

Sin embargo, aclaró que el sector de actividad de la empresa tuvo seguramente mucho que ver en el éxito del proyecto, por lo tanto la medida “debe ser estudiada por cada empresa. ¡No es café para todos!”.

En efecto, la jornada de 4 días no es compatible con todos los puestos de una empresa (especialmente en hostelería y turismo) y no todos los empleados quieren empezar más temprano o terminar más tarde (por tener obligaciones familiares…). 

Atraer y retener el talento

¿A quién no le atrae tener 1 día más de descanso por semana para disfrutar de su familia y del ocio? La jornada de 4 días es una palanca posible para convertir la imagen de marca de la empresa en atractiva, con la condición de que la carga de trabajo sea ajustada al nuevo ritmo de trabajo y que el empleador tome medidas para prevenir potenciales dificultades.

Ya aparecen límites al plan piloto del gobierno para reducir la jornada laboral

Este año, el gobierno y Más País propusieron un plan piloto de 3 años y 50 millones de euros para probar la jornada de 4 días en España. El objetivo: reducir la jornada de trabajo a 32 horas por semana sin cambiar los salarios de los empleados, a fin de mejorar la productividad por hora trabajada. Este plan permitiría a las empresas españolas voluntarias probar la medida sin tomar riesgos financieros, ya que no tendrían que financiar los costos de tal cambio de organización hasta que tengan resultados positivos.

Sin embargo, el ministro de Trabajo y la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de Moncloa, sépticos, ya han pedido reevaluar este proyecto piloto y proponer alternativas para flexibilizar los horarios, como reducir progresivamente el número de horas trabajadas hasta llegar a 35 horas por semana en lugar de 32 horas.

Además, se cuestionan sobre el impacto que podría tener la medida sobre el uso de las horas extras y la flexibilidad de los empleados.

Para resumir:

  • si el objetivo de la empresa es luchar contra el desempleo, la semana de 4 días debe acompañarse de una reducción de los salarios de los empleados, una exención en el pago de cuotas a la seguridad social, o un aumento del precio de los servicios o productos, para que la medida sea económicamente viable;
  • pasar a una semana de 4 días no siempre quiere decir que se reduce proporcionalmente la jornada laboral (condensar 35 horas en 4 días como lo propone la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de Moncloa no equivale a reducir la jornada laboral un 20%);
  • reducir la jornada laboral no es posible para todos los puestos de trabajo o empleados;
  • los empresarios deben reducir la carga de trabajo de sus empleados si se reduce la jornada laboral, y tomar medidas para favorecer la salud de su personal si no disminuye mucho el número de horas de trabajo;
  • los empleados y los responsables de RRHH pueden estar más atraídos por flexibilizar la jornada laboral  o implementar el teletrabajo que pasar a 4 días por semana.

Comprendemos por qué la jornada de 4 días es tema de un gran debate. Una reciente encuesta de Linkedin demuestra que el 63% de los encuestados no aceptaría una reducción del sueldo del 20%, cuando sabemos que muchos empresarios ven imposible una reducción de la jornada laboral si no se acompaña de una reducción de los sueldos.

El plan tenía que implantarse a fines de 2021 pero, hasta que se pongan de acuerdo, seguro no será posible antes de 2022.